domingo, 24 de noviembre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (30) 3ª Ley: Causa - efecto -3

¿Cómo puede ser consciente el espíritu de si fue injusto o no su comportamiento si no lo fue durante la vida física?

Porque recibe la ayuda de los espíritus superiores, que le aportan la claridad espiritual que por su propia evolución todavía no posee.

Y, dado que se juzga a sí mismo, ¿no será difícil que sea totalmente imparcial? Es decir, ¿cómo evitar que el espíritu no actúe con favoritismo hacia sí mismo?

No actúa de forma partidista porque el espíritu se encuentra en este estado de claridad espiritual inducido por los espíritus superiores que he mencionado. En ese estado se ve la realidad tal y como es, de forma totalmente imparcial.

¿Y qué ocurre después?

Que el espíritu se prepara para corregir y superar aquellas actitudes negativas en las próximas encarnaciones y elige según su capacidad aquellas pruebas que le pueden servir para corregirlas. Dependerá del camino que el espíritu quiera elegir. Por un lado está la reparación lenta pero más extensa en el tiempo. Por otro lado existen pruebas más fuertes pero que sirven para avanzar más rápidamente.

¿Y esto ocurre inmediatamente? Quiero decir, ¿en la siguiente vida el espíritu ya se enfrenta a la reparación de lo hecho en la vida anterior?

No necesariamente, porque hay muchos espíritus que no han mostrado ningún propósito de enmienda y, por ello, han quedado retenidos en las franjas más bajas del astral inferior; así que retornan a la vida sin haber pasado por el anterior proceso de reeducación. Y aunque el espíritu haya iniciado su proceso de reforma, hay que tener en cuenta que, al principio, la voluntad de afianzarse en el bien es frágil y no puede soportar las pruebas más duras. Por ello, el espíritu tiene la opción de vivir encarnaciones de transición en las que no se enfrentará a la reparación de su deuda, sino que le sirven de preparación, para fortalecer su voluntad de reforma y su perseverancia. Las encarnaciones de expiación propiamente dichas, en las que el espíritu se enfrentará a las pruebas más fuertes, vendrán cuando esté bastante preparado y con una voluntad de mejora más firme.

¿Qué tipo de pruebas le esperan al espíritu “endeudado”?

En general, sufrir en carne propia circunstancias semejantes a las que uno generó en otra vida, para tomar conciencia de lo que está y no está en armonía con las leyes espirituales, y trabajar para reparar el daño que hizo.

Pues me tendrías que poner un ejemplo para que lo entienda.

Vale. Imagina a un espíritu que encarna en el siglo XVIII, en una familia blanca rica, que posee haciendas y esclavos para que trabajen las tierras.
Seguramente este espíritu no caerá en la cuenta, ya que es lo que le habrán enseñado sus padres, de que los esclavos también son seres que sienten y sufren como él, y que la esclavitud es un acto contra la ley del amor y la del libre albedrío, ya que nadie tiene derecho a apropiarse de la voluntad de ningún ser en beneficio propio, sea este material o de ningún otro tipo, y menos de un igual a él. Seguramente si le preguntas al espíritu del ahora señorito si le parece bien tener esclavos, lo más seguro es que se ofenda en su honor porque: “Cómo vas a comparar un sucio e ignorante esclavo con un señor de su categoría”. Circunstancias las de “sucio, ignorante y esclavo” que él ha contribuido tan activamente a crear y mantener. Si le parece que este estado de cosas está bien, entonces estará conforme en experimentar la situación desde el lado opuesto, es decir, naciendo en la próxima vida como hijo o hija de una de las esclavas de su familia, experimentando así en su propio ser el sufrimiento que se deriva de ser un esclavo. ¿Acaso si le preguntas al espíritu, ahora como esclavo, en esa encarnación, si le parece bien la esclavitud, no te dirá que la esclavitud es inhumana y se quejará amargamente de su suerte, diciendo: “Señor, ¿qué he hecho yo para merecer esto?”. Al fin y al cabo, no ha hecho más que recoger lo que había sembrado. Si saca buena enseñanza de esa experiencia, cuando esté en situación de cambiar el estado de las cosas, por ejemplo volviendo a ser el dueño de la hacienda, tal vez se acuerde de lo que aprendió interiormente en la vida anterior y trabaje por la abolición de la esclavitud.

¿De este ejemplo debo deducir que los esclavos pueden haber sido señores en otra vida y haber practicado la esclavitud?

Sí, y los señores, esclavos. Un mismo grupo de espíritus puede haber estado experimentando esas posiciones alternativamente en multitud de vidas hasta que finalmente se den cuenta de que la mejor manera de que se respete la libertad de uno mismo es respetar la libertad de los demás en cualquier circunstancia. Pues así con todo.

Pero ¿obligar al espíritu a pasar por lo mismo que él hizo no es equivalente al ojo por ojo, diente por diente?

Ya digo que no es un castigo, sino una forma de aprendizaje. Si uno cree que ha actuado justamente no tendrá ningún temor en recibir aquello que dio. Al contrario, estará deseoso de recoger la justa recompensa de sus buenas acciones. Por el contrario, si ha obrado con egoísmo, perjudicando a los demás, no tendrá demasiadas ganas de recoger la cosecha de su mala siembra. Si la intención de la ley fuera castigar al infractor, como una especie de venganza, podríamos considerarlo un ojo por ojo. Sin embargo, el objetivo de la ley no es castigar, sino promover la evolución del espíritu a través de la experimentación personal de las acciones que uno mismo genera. Dicho de otro modo, la ley de la justicia espiritual nos enfrenta a cada uno con nuestros propios actos de manera que podamos aprender de ello. Y no necesariamente ha de pasar por las mismas situaciones literalmente que él mismo provocó, pero suele ser la forma más rápida de aprendizaje y la elegida por muchos espíritus, deseosos de salir de su situación de inferioridad espiritual, en la que se sienten profundamente infelices.

¿Y no existe otro sistema menos drástico para que el espíritu pueda deshacerse de su deuda?

La intensidad de las pruebas depende de lo rápido que quiera el espíritu en cuestión saldar su deuda espiritual y de la capacidad que tenga para poder superarla. Solo cuando el espíritu está preparado para superarla se le presenta la prueba. Como si se tratara de un préstamo bancario, pero sin intereses, al espíritu que quiere evolucionar, pero está endeudado kármicamente, se le presentan varias opciones para reformarse y pagar la deuda, y es decisión de él mismo elegir un camino u otro. Se puede intentar devolver en menos tiempo pero en cuotas más altas o en mayor tiempo y en cuotas más bajas. Los guías espirituales suelen recomendar la segunda opción, es decir, pagar la deuda en cuotas más cómodas, aunque de este modo el espíritu necesite de mayor número de encarnaciones para saldarla. Sin embargo, los espíritus suelen tener prisa en querer abandonar el estado de sufrimiento en que se encuentran por el peso del daño hecho y tienen tendencia a elegir las pruebas más intensas que les ayudan a eliminar karma rápidamente. En cualquier caso, el espíritu debe consentir enfrentarse a ella y se le prepara para que pueda superarla con éxito.





domingo, 17 de noviembre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (29) 3ª Ley: Ley de Justicia Espiritual o Ley de Acción-Reacción espiritual (causa - efecto) - 2

¿Y de qué manera esas acciones hacia los demás repercuten en la evolución espiritual?

El peso de estas acciones, si están en contra de la ley del amor, es como un lastre que impide al espíritu elevarse hacia cotas más altas de evolución. Por el contrario, las acciones que sintonizan con la ley del amor actúan como la llama de un quemador de un globo aerostático. La llama, al calentar el aire, aumenta el nivel vibratorio de las moléculas de gas y disminuye la densidad del aire del interior del globo, lo que le permite la ascensión hacia zonas de la atmósfera menos densas.
De igual modo, las acciones a favor de la ley del amor aumentan la vibración del espíritu y le permiten así ascender hacia regiones del mundo astral de mayor vibración, es decir, de mayor nivel espiritual.

Pues yo no observo que esta ley se cumpla muy a menudo. ¿Acaso no hay asesinos, criminales y genocidas reconocidos que jamás son llevados ante la justicia y mueren plácidamente de viejos?

El hecho de que el efecto asociado a una causa o acción determinada no se dé de forma inmediata puede dar la impresión al encarnado de que no existe justicia por no ver al criminal responder por sus delitos en la misma encarnación. Es cierto que en una sola vida muchos delitos, sobre todo de aquellos que ostentan posiciones de poder terrenal, quedan impunes. En estos casos se da que, los que actuaron en contra de la ley del amor dañando a otros espíritus, harán frente en posteriores vidas a las consecuencias de sus actos. Imaginemos un gobernante que fue el causante de guerras y dio la orden para torturar y condenar a muerte a miles de personas. Debido a su poder jamás fue juzgado ni condenado por ningún tribunal de la Tierra. Tened por seguro que aquellas cuentas que no saldó en dicha vida quedan pendientes para las próximas, y el verdugo de antaño puede ser la víctima aparentemente inocente del mañana. Esto es lo que significa la frase “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”, porque lo que la justicia terrena deja sin resolver no tengáis duda de que la justicia espiritual lo resolverá. Aun así, sabed que la intención de este sistema no es castigar sino enseñar. En cualquier caso, todo espíritu que hizo daño queda en deuda consigo mismo y, para poder avanzar, es necesario primero que se dé cuenta del daño que hizo y segundo, que lo repare.

En el extremo opuesto, ¿no existen personas que hicieron mucho bien durante su vida y como pago fueron calumniados, torturados y asesinados?

También hay que ver la otra cara de la moneda de la ley de la justicia espiritual, ya que aquellos que actuaron conforme a la ley del amor, y que recibieron la ingratitud, la incomprensión, el rechazo, la violencia, la tortura o la muerte a cambio del bien que hicieron por parte de sus coetáneos, han de tener por seguro que sus actos serán recompensados en el mundo espiritual, que es el mundo verdadero y que no está sujeto a las leyes arbitrarias de los hombres. Esto es lo que significan las palabras de Jesús: “Bienaventurados los pobres de espíritu (se refiere a los humildes), porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”.

¿Y por qué tiene que haber una demora entre la acción y la reacción, es decir, entre el acto y sus consecuencias sobre el que lo comete? ¿No sería más justo que acción y reacción fueran consecutivas?

La reacción se activa en el momento en que se realiza la acción, aunque no se haga efectiva inmediatamente. Si la acción está a favor de las leyes espirituales, recibiremos una “bonificación espiritual”, mientras que si está en contra diremos que se ha contraído una “deuda espiritual”. La “recogida de la cosecha” se demorará hasta que el espíritu concluya la etapa en la que se pone a prueba, o sea, cuando finalice la encarnación, igual que cuando se realiza un examen no se conoce la nota hasta finalizar completamente el examen, ni se espera a continuar el siguiente ejercicio a que el profesor corrija el ejercicio recién terminado. Cuando se trata de un acto a favor de las leyes espirituales, en algún momento recibiremos del mundo espiritual la compensación pertinente, aunque no será inmediata, sino que, como en un trabajo por encargo, se recibe la recompensa una vez se concluye el trabajo, y no mientras se está realizando. Esta “recompensa espiritual” se traducirá finalmente en un ascenso del espíritu hacia esferas de mayor evolución, donde habitan espíritus más amorosos, una vez concluida la encarnación. En el caso de una deuda espiritual, la reparación se demorará hasta que el espíritu decida por propia voluntad subsanar voluntariamente el daño que hizo, lo cual implica necesariamente que el espíritu haya tomado conciencia de su propia actuación. Por la ley del libre albedrío no se le puede obligar a hacerlo. Será el espíritu el que decidirá cuándo llega el momento de enfrentarse a esas circunstancias. Pero si quiere avanzar espiritualmente, ineludiblemente, tarde o temprano, deberá enfrentarse a ellas y reparar el daño que hizo. Mientras esto no ocurra no se enfrentará a ciertas pruebas, pero el peso de los actos realizados contra la ley del amor, una vez concluida la encarnación, le retendrá en los niveles inferiores del mundo astral, en los que habitan los espíritus de semejante condición a la suya, y que debido a su falta de armonía con las leyes del amor, se dedican a hacerse daño los unos a los otros, de lo que resulta que la vida en esos niveles es bastante desgraciada y llena de sufrimientos para sus habitantes.

¿Y cómo se consigue que el espíritu tome conciencia del daño que realizó en los demás?

En algún momento después de la desencarnación, el espíritu se enfrenta al repaso exhaustivo de los acontecimientos moralmente más relevantes de la última vida. Durante ese repaso de la vida, para cada situación vivida, el espíritu no percibe ya solo lo que él sintió en ese momento, sino que también simultáneamente percibe los sentimientos y las emociones de los otros seres que recibieron las consecuencias de sus actos, percibiendo el bienestar o malestar de estos como si fuera propio.

¿Cuál es exactamente el objetivo de este repaso?

Que el espíritu tome conciencia de la relevancia de las decisiones que tomó en vida respecto a las leyes espirituales y respecto a las consecuencias de sus actos en los demás, de si actuó con amor o si actuó por egoísmo, con el objetivo de que le sirva para evolucionar. Y para que conozca cuáles son las asignaturas que afrontaba en esa encarnación que ha superado y las que todavía le quedan por superar, ya que las pruebas de las próximas encarnaciones dependen en gran medida de la actuación que se haya tenido en las encarnaciones anteriores.

Parece ser como un juicio final, ¿no?

Más o menos, pero sin ninguna intención de humillar o castigar al espíritu, sino que se efectúa para que tome conciencia de sus actos respecto a las leyes espirituales y respecto a los demás seres de la Creación.

¿Y quién juzga si sus actos han sido o no correctos?

Él mismo con la ayuda de espíritus superiores.



domingo, 10 de noviembre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (28) 3ª Ley: Ley de Justicia Espiritual o Ley de Acción-Reacción espiritual

3ª Ley: Ley de la justicia espiritual o Ley de acción y reacción espiritual (causa-efecto)

 Lo que haces a los demás te lo haces también a ti mismo.
 Se avanza espiritualmente cuando el espíritu toma conciencia de sus errores (actos en contra de los otros seres de la Creación) y los repara.

Hay mucha gente que argumenta su ateísmo en la máxima: “Si hubiera realmente un Dios no permitiría que pasaran estas injusticias en el mundo”. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Que se trata de una opinión fundada en un conocimiento incompleto de la realidad espiritual, que conduce a interpretar ciertas situaciones dramáticas de la Tierra como parte de una injusticia, porque se tiene la creencia de que la vida del ser empieza con el nacimiento del cuerpo físico. Si consideráramos que la vida del ser humano se inicia con el nacimiento, llegaríamos a la conclusión inevitable de que el mundo es injusto y de que si existe un creador se trata de un creador igualmente injusto, pues parece que favorece desde el principio a unas criaturas en detrimento de otras. ¿Acaso no hay seres que desde su nacimiento ya vienen al mundo con una perspectiva de vida llena de desgracias, bien porque nacen con enfermedades de nacimiento, o en extrema pobreza, o en familias que no los quieren, mientras que otros parecen ser los favoritos de la providencia porque son más listos, más bellos, más amorosos, más queridos o más sanos?

Pero si consideramos que esta vida no es más que un breve episodio de la vida de cada ser, y que este episodio es la justa continuación y consecuencia de una serie de episodios anteriores cuyo argumento se enlaza perfectamente con las circunstancias en las que el espíritu se encuentra en la actual vida, comenzaremos a comprender aquello que antes nos parecía incomprensible, y por ello injusto.

Absolutamente todos los espíritus parten del mismo punto. Todos los seres espirituales son creados iguales, como un principio vital espiritual ignorante e inconsciente, pero con la potencialidad de evolucionar constante e indefinidamente hasta alcanzar las mayores cotas de amor y sabiduría a través de la experiencia de la suma de incontables encarnaciones. Las únicas diferencias de partida entre unos y otros estriban en el momento en el que fueron creados, es decir, en la edad del espíritu, ya que el proceso de creación de vida espiritual no termina nunca. Mientras unos iniciaron esa andadura hace miles de millones de años, antes que vuestra galaxia fuera apenas una nebulosa en formación, y cuentan a sus espaldas incontables encarnaciones en el mundo físico, otros apenas acaban de empezar su proceso evolutivo, es decir, son espíritus jóvenes. Dependiendo de sus acciones y sus decisiones, su camino evolutivo será recto o tortuoso, lento o rápido. ¿Acaso no habéis observado que hay personas que desde su más tierna infancia demuestran una gran madurez impropia de su edad, con una gran capacidad para amar y comprender, mientras que otros, siendo ya adultos o ancianos de cuerpo, son todavía inmaduros en su comportamiento, hasta el punto de que parecen tener menos edad de la que físicamente aparentan? Las diferencias que observáis entre unos espíritus y otros respecto a su capacidad espiritual, aparentemente innata, se deben a la mayor o menor edad del espíritu, y del mayor o menor aprovechamiento que hicieron de las encarnaciones para su progresión espiritual. Las diferencias que observáis en las circunstancias de su vida, que parecen fruto de la fatalidad, corresponden por tanto a las consecuencias o decisiones que estos mismos espíritus han tomado en vidas anteriores y en el periodo de vida en el que no están encarnados.

¿Y de qué manera los actos de la vida actual tienen que ver con aquellos vividos en el pasado?

Existe una ley universal, la cual podríamos llamar ley de la justicia espiritual, ley de causa-efecto o ley de acción y reacción espiritual, que dice, más o menos, que el espíritu recibe exactamente lo mismo que da. En realidad equivale a decir que lo que hacemos a los demás nos lo hacemos en realidad a nosotros mismos. La consecuencia de ello es que cada espíritu ha de hacer frente a las circunstancias que él mismo ha creado, de manera que muchas de las circunstancias adversas a las que se enfrenta el espíritu en una vida son consecuencia o efecto de una causa que él mismo creó en una encarnación anterior.

¿Por qué es una ley universal?

Porque el espíritu no puede ser feliz ni puede avanzar en su evolución espiritual sin haberse enfrentado y haber resuelto aquellas circunstancias, aquellos actos que realizó contra las leyes universales y contra los demás seres de la Creación.
Si por la ley del libre albedrío el espíritu es libre para elegir el camino que quiera, de tomar las decisiones que crea convenientes, por la ley de la justicia espiritual ha de saber que cada acción que realiza tiene sus consecuencias y que finalmente, tarde o temprano, estas acabarán afectándole a él. Dicho de otro modo: “la siembra es libre, la cosecha es obligatoria”. Es decir, si algo nos pareció correcto como emisores, también nos deberá parecer justo como receptores y viceversa, y si no nos gusta recibir lo mismo que hicimos es que había algo en lo que hicimos que no era demasiado bueno, porque lo que no es bueno para nosotros, tampoco es bueno para los demás. Habéis oído que muchos grandes profetas, incluido el propio Jesús, dijeron: “No hagas a los demás lo que no quisieras que hiciesen contigo” y “Haz a los demás lo que quisieras que hiciesen contigo”. Conociendo la ley de acción y reacción habría que añadir a estas máximas una coletilla: “No hagas a los demás lo que no quisieras que hiciesen contigo, porque al final te lo haces a ti mismo” y “Haz a los demás lo que quisieras que hiciesen contigo, porque en realidad te lo haces a ti mismo”. En esta máxima, “Lo que haces a los demás también te lo haces a ti mismo”, se encierra el principio de justicia espiritual.

¿Por qué la llamas ley de acción y reacción espiritual?

Porque en cierta manera se parece a la tercera ley de Newton o ley de acción y reacción de la física clásica. Para el que no esté familiarizado con ella, esta ley viene a decir algo así como que siempre que un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, al mismo tiempo recibe sobre él una fuerza de la misma magnitud. Es decir, si dos astronautas están en el espacio, cogidos de la mano y uno de los dos decide empujar al otro, él mismo se verá desplazado con la misma fuerza que ejerció, pero en dirección contraria. Los efectos de la ley de acción y reacción física los conocen bien aquellos que han disparado con una escopeta o arma similar. Conocemos que en el disparo, la escopeta ejerce una fuerza sobre la bala que la impulsa hacia el exterior con gran velocidad. Pero al mismo tiempo la bala ejerce sobre la escopeta la misma fuerza, pero en sentido contrario. Esta fuerza, debida a la existencia de la ley de acción y reacción, es conocida en el argot de las armas como retroceso, y es tan fuerte que si no se está entrenado puede causar lesiones en el punto de apoyo del arma.
Pues a nivel espiritual, de forma análoga a esta ley de acción y reacción física, la ley de acción y reacción espiritual nos dice que todo acto realizado hacia los demás nos será devuelto en la misma medida. Lo cual implica en la práctica, y como ya he dicho, que todo aquello que hacemos a los demás en realidad nos lo hacemos a nosotros mismos.
Esta es la base de la justicia espiritual, ya que a cada uno se le enfrenta con sus propias acciones, y queda en uno la decisión de modificar su conducta o no tras experimentar las consecuencias de sus actos.



domingo, 3 de noviembre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (27) 2ª Ley: Ley del libre albedrío - 2

Pues no sé. Supongo que habría gente a favor y gente en contra.

En el actual estado de la humanidad, y siendo muy generosos, más del 80% estaría en contra de estas medidas. Y se levantarían protestas y revueltas tremendamente violentas por todo el planeta para impedir el cumplimiento de esa nueva ley. Bajo este dilema, ¿qué debería hacer el mandatario? ¿Renunciar a sus propias convicciones para complacer al pueblo o por el contrario imponer las leyes a pesar de la oposición de la mayoría? Si toma la primera decisión estaría vulnerando su propio libre albedrío, al tener que hacer cosas que van en contra de su propia voluntad. Si elige la segunda estaría vulnerando el libre albedrío del pueblo, al imponerles una ley que va en contra de su voluntad.

Entonces se trata de un dilema sin solución posible.

Sí la hay. Y es la que se da. Esto es, que no hay gente evolucionada gobernando vuestro mundo. Si los seres avanzados no asumen posiciones de gobierno material en mundos como el vuestro es sencillamente porque mayoritariamente vosotros no queréis que ellos estén al mando, ni queréis aceptar los cambios que ellos proponen. Y ellos tampoco desean imponer su voluntad sobre la vuestra, porque saben que no sirve de nada obligar. Ya se han dado en la historia de vuestro planeta numerosos casos de gente más o menos honesta que llegaron a desempeñar altos cargos de poder e intentaron cambiar las cosas para bien. ¿Y qué pasó? Pues que duraron muy poco. Los que estaban alrededor los eliminaron. Por eso los espíritus elevados solo aconsejan, predican con el ejemplo sin imponer y luego cada cual elige aquello con lo que se siente afín.

¿Cuáles serían los resultados prácticos de la aplicación de la ley del libre albedrío en la Tierra si, al igual que ocurre en otros mundos más avanzados, decidiéramos seguirla?

La desaparición de cualquier forma de esclavitud, de coacción, de opresión, de manipulación, de daño de unos seres humanos hacia otros.
Un ser avanzado jamás violaría el derecho a la vida de otros seres. Por lo tanto, desaparecerían las guerras, la pena de muerte, el asesinato y el aborto porque con esas prácticas se está vulnerando el derecho a la vida de otros seres.
Desaparecería cualquier forma de maltrato o abuso sexual contra niños y adultos. Por lo tanto, desaparecerían la pederastia, las violaciones, la prostitución y cualquier otra forma de práctica sexual en la que se fuerza o coacciona la voluntad de otros seres humanos, especialmente cuando se trata de los seres más débiles e indefensos.
Desaparecería cualquier fórmula que coacciona la libre expresión del pensamiento y del sentimiento. No existirían, por tanto, la censura, la manipulación, el engaño, la represión ni el secuestro.
Desaparecería cualquier religión, filosofía o doctrina egoísta que justificara la opresión, la agresión, el control o la violencia contra otros seres humanos por diferencias raciales, religiosas, culturales, económicas, políticas o de cualquier otra índole. Por tanto, desaparecerían el racismo, el totalitarismo, el fascismo, el fanatismo religioso, el militarismo, el imperialismo o el capitalismo, porque son ideologías que basan el bienestar de unos cuantos en el sufrimiento de otros seres humanos. Cualquiera que sea la forma de esclavitud, sea esta material o mental, que se intente imponer al ser espiritual fracasará, porque el espíritu se revelará internamente contra aquello que le esclaviza, y tarde o temprano luchará con todas sus fuerzas para liberarse. Esta es la razón por la que cualquier doctrina, religión, ideología, sistema político o económico que no respete la ley del libre albedrío del espíritu será inestable y efímero, mientras que los basados en las leyes espirituales son estables y duraderos.
Desaparecería cualquier forma de esclavitud, maltrato físico o psicológico, dentro y fuera de los lazos familiares, de los padres contra los hijos, de los hijos contra los padres, de maridos contra mujeres o de mujeres contra maridos, de jefes contra empleados, de fuertes contra débiles.
Desaparecería cualquier práctica, afición o diversión basada en generar sufrimiento y destrucción a otros seres vivos, sobre todo a aquellos evolutivamente más cercanos, como los mamíferos superiores, que no obedecen a motivos de estricta supervivencia, como la tauromaquia, la caza, la pesca y la ganadería en los países desarrollados.

Pero para poder seguir una ley es preciso conocerla, ¿no? ¿Cómo es posible enseñar algo a gente que no tiene interés en aprender sin obligarles de alguna forma? ¿No habría que hacer como se hace con el niño rebelde que no quiere ir a la escuela, al cual se le obliga de alguna forma para que vaya y aprenda?

Como he dicho, si acabamos de decir que cumplir la ley del libre albedrío es respetar la voluntad del espíritu de decidir libremente, por muy espiritual que sea, la misma naturaleza de la ley impide imponerla, pues al hacerlo estaríamos vulnerando la misma ley. En otras palabras, el fin no justifica los medios y menos si en los medios estamos incumpliendo el fin que perseguimos. Obligar no es la forma y, como ya he dicho, lo que se obtiene por la imposición o la coacción se pierde cuando desaparece la fuerza coartadora. El espíritu volvería a ser como es en realidad y no como las circunstancias le han obligado a ser. Precisamente, la reencarnación y el olvido de las vidas anteriores están pensados para que el espíritu experimente el libre albedrío y evolucione por propios méritos, sin ningún tipo de coacción. Ya hemos hablado ampliamente de ello anteriormente, de que es el propio espíritu el que elige libremente si quiere o no avanzar, y el tipo de pruebas a las que quiere enfrentarse para avanzar. Y respecto al ejemplo que pones del niño y la escuela, las corrientes educativas más avanzadas espiritualmente, que también han llegado a vuestro mundo, intentan no coaccionar al niño, sino que buscan estimular sus propias capacidades, haciendo atractivo y no tedioso el aprendizaje, que es la mejor manera de que el niño aprenda, no por obligación sino por devoción.

¿Cuál es la forma correcta de que la gente conozca las leyes espirituales?

La única forma es predicar con el ejemplo, y es lo que han hecho los espíritus avanzados que encarnaron en la Tierra. Estoy hablando de Jesús, Buda, Krishna, Zoroastro, Antulio y otros avatares o seres avanzados, que encarnaron en la Tierra para enseñar la ley del amor, la del libre albedrío y las otras leyes espirituales. Hicieron de su vida un ejemplo de aplicación personal y de vida en armonía con las leyes espirituales sin obligar a nadie a hacer lo mismo.

Pues la ley del libre albedrío no les ha quedado muy clara a los supuestos seguidores de Jesús, ya que han acabado imponiendo a los demás sus creencias por la fuerza, mediante el uso de la violencia, la coacción y el miedo. Me refiero a la Iglesia católica, con la Inquisición y las Cruzadas.

Entonces son los seguidores los que no están a la altura del mensaje que dicen llevar. Pero esto no es culpa de Jesús o los avatares, sino del egoísmo y la falta de evolución imperante en vuestro mundo, que ha llevado a cierta gente a apropiarse de unas ideas que eran verdaderas y a deformarlas para controlar y manipular a los demás. Las religiones o creencias que imponen u obligan no conseguirán que el espíritu evolucione, ni se pueden considerar verdaderas ni en armonía con Dios y la espiritualidad superior, ya que nadie que vulnere la ley del libre albedrío se puede considerar como intermediario de Dios o que cumple los designios de Dios, y desaparecerán irremediablemente de la Tierra con el tiempo. Pero hablaremos de este tema específicamente en otra ocasión, ya que es bastante importante.

Pero, a pesar de esta intervención, no veo que las cosas hayan mejorado mucho en el mundo.

Algo sí. En épocas pasadas se criaba a humanos como si fueran ganado, para comerlos, y esto ahora os parecería una abominación. El canibalismo está prácticamente extinguido de la Tierra. Hace menos de doscientos años todavía existía la esclavitud de forma legal y existía el comercio de esclavos en todo el mundo. Aunque ahora exista la esclavitud en otras formas, por lo menos la esclavitud formal es perseguida y penada por las leyes de todos los países, y se practica de espaldas a la legalidad. Las persecuciones religiosas, aunque todavía existen en algunas partes del mundo, han disminuido en intensidad y en crueldad y existe legislación en muchos países que protege el derecho de libre creencia, impensable en Europa antes de la reforma protestante. La pena de muerte como forma de castigo se ha abolido en muchos países. La redacción y aprobación por un organismo internacional como la ONU de la carta de declaración de los derechos humanos, aunque en la práctica no se esté cumpliendo, es un ejemplo claro de que existen espíritus en vuestro planeta suficientemente avanzados para reconocer que existen derechos fundamentales que no deben ser vulnerados. En ella se especifican perfectamente los derechos que garantizan la ejecución del libre albedrío y exigen el cumplimiento a las naciones de acciones que impidan que se vulnere el libre albedrío de otros seres humanos. Por tanto, esta carta puede considerarse un desarrollo muy acertado de la ley del libre albedrío. En los diez mandamientos encontramos también algunas pinceladas de respeto al libre albedrío, como los mandamientos “no matarás” y “no robarás”. Aunque quede mucho por hacer, todo esto son avances respecto a la situación de épocas pasadas.




domingo, 20 de octubre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (26) 2ª Ley: Ley del libre albedrío.

2ª Ley: Ley del libre albedrío.

El espíritu posee la libertad de elegir sobre su destino, sobre si quiere o no evolucionar.
 Se avanza cuando el espíritu se armoniza con la ley del amor por decisión libre, porque comprende y comparte esa ley y actúa en armonía con ella.
 La progresión espiritual solo se produce cuando es elegida e interiorizada por libre voluntad y por esfuerzo propio del espíritu, sin ningún tipo de coacción o imposición.
Solo hay evolución en libertad.

En muchas de las explicaciones que me das, hablas del libre albedrío como algo que es muy importante respetar.

Así es.

¿Qué es el libre albedrío exactamente?

Es la capacidad que posee el espíritu para decidir por sí mismo lo que quiere hacer.

¿Y por qué es tan importante respetar el libre albedrío?

Porque es una ley espiritual fundamental en la cual se sustenta el progreso evolutivo del espíritu.

¿Y en qué consiste la ley del libre albedrío?

Es una ley espiritual que dice que el espíritu posee la libertad de elegir por sí mismo su propio destino.

¿Y por qué dices que el progreso evolutivo del espíritu se sustenta en el libre albedrío?

Porque la progresión espiritual solo es real cuando es elegida e interiorizada por libre voluntad, es decir, por elección libre del espíritu, sin ningún tipo de coacción o imposición.

¿Por qué es así?

Porque si el progreso fuera forzoso, una vez desapareciera la forma de coacción o imposición, el espíritu volvería a ser como es en realidad y no conforme las circunstancias le han obligado a ser.

Pues si es una ley espiritual, ¿por qué no se cumple esta ley en la Tierra?

Sí se cumple, ya que las leyes espirituales están escritas en la esencia de cada espíritu. Hay una fuerza que impulsa al espíritu a buscar siempre la felicidad, y a través de esa búsqueda el espíritu evoluciona. Igual que no es posible ser feliz sin amor, no hay espíritu que pueda llegar a ser verdaderamente feliz espiritualmente sin ser libre, porque está en su esencia el serlo. Si Dios hubiera querido que los espíritus no fueran libres, hubiera programado en su naturaleza el ser felices siendo esclavos. Pero ya que ocurre totalmente lo contrario, es decir, que el espíritu es desgraciado en la esclavitud, sea esta del tipo que sea, habremos de concluir que el espíritu ha sido creado para ser libre, y así es en la Tierra como en el resto del universo.

Ya, pero la realidad demuestra que la mayoría de gente de nuestro planeta no actúa con libertad, al contrario, o se obliga a sí misma o es obligada a hacer un montón de cosas que no quiere.

Efectivamente. Así ocurre en vuestro mundo. Se producen constantes vulneraciones de esta ley debido a la escasa evolución de la mayoría de sus habitantes, que todavía no la conocen o no la quieren respetar, ya que para respetar el libre albedrío deberían renunciar al egoísmo. De ahí que uno de los objetivos del aprendizaje espiritual sea aprender a respetar el libre albedrío de los demás, pero también a exigir que se respete el libre albedrío propio.

¿Quieres decir que en otros mundos más avanzados es respetada y conocida la ley del libre albedrío por parte de sus habitantes?

Así es, porque es una ley espiritual universal. Y sus mundos son mucho más felices que el vuestro precisamente porque ponen mucho énfasis en respetar el libre albedrío, así como el resto de leyes espirituales.

Pues podrían venir a enseñarnos cuál es el secreto de su felicidad...

Precisamente porque los espíritus avanzados conocen, respetan y siguen la ley del libre albedrío, tienen mucho cuidado de no vulnerarla, sobre todo en lo que se refiere a la interferencia en los mundos habitados por espíritus menos avanzados. Aunque no haya intención de perjudicar, un exceso de interferencia puede crear dependencia de los espíritus o civilizaciones menos avanzadas respecto a las más avanzadas y esto provocaría un estancamiento evolutivo en el planeta receptor. Por ello, la ayuda que se da, tanto del plano espiritual como de los mundos físicos espiritualmente avanzados a los mundos menos avanzados, es siempre muy sutil, y jamás en contra de la voluntad del propio ser o seres que la necesitan, porque entonces se estaría coaccionado su libre albedrío. Está condicionada a que cada ser en cuestión manifieste su voluntad de evolucionar y recibir ayuda.

No me acaba de quedar claro en qué consiste el problema. ¿Podrías poner un ejemplo para que lo entienda?

De acuerdo. Imagina que un habitante de un mundo avanzado llega a la Tierra y vosotros, reconociendo su mayor evolución, decidís darle el gobierno del planeta para que arregle todos sus problemas. De acuerdo con su conocimiento de las leyes espirituales y tal como ocurre en su planeta de origen, donde el respeto a otros seres inferiores de la evolución les ha llevado a seguir una dieta vegetariana y a no dañar a ningún animal, decide promover unas leyes de protección a los animales que prohíben, entre otras cosas, la caza, la tauromaquia y el consumo de carne. ¿Estaría dispuesta la humanidad de la Tierra a realizar tales renuncias?





domingo, 13 de octubre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (25) Vidas en otros mundos - 5

Lo que me describes se parece al sistema económico comunista o socialista de algunos países de la Tierra.

En algunas cosas sí.

Pues en la Tierra ese sistema ha fracasado rotundamente.

Ten en cuenta que en los países de la Tierra que implantaron el socialismo, este se impuso a través de la violencia y nunca tuvo una vertiente espiritual, sino que fue solo material. A pesar de la aparente colectividad, la realidad es que el egoísmo individual, que es la base de las desigualdades, promovió la aparición de una clase dominante que imponía al resto sus dictámenes. Para que el socialismo sea real y funcione ha de hacerse también en lo espiritual, no solo en la materia, y ha de adoptarse por convencimiento interno, nunca por coacción mediante el empleo de la fuerza, como ha ocurrido en vuestro mundo. Es decir, hay que erradicar el egoísmo del interior de cada persona y sustituirlo por amor, y entonces los cambios materiales a nivel colectivo aparecerán espontáneamente, como lógica consecuencia del cambio interior. En contraposición al socialismo egoísta, materialista y ateo de la Tierra, estos mundos viven en lo que podríais llamar un “socialismo espiritual”.

¿Y cuál es el sistema de gobierno? Es decir, ¿se trata de democracias, repúblicas, monarquías?

No podría encontrar en ninguno de esos nombres el término adecuado. Es el gobierno de los más evolucionados. Se da mayor responsabilidad a quien mayor capacidad tiene, en términos de sabiduría y amor.

¿Hay algún tipo de gobierno en la Tierra que se asemeje?

El más parecido es el de algunas tribus amerindias, con sus consejos de ancianos.

¿Y cómo se elige a los gobernantes?

Bueno, esto varía en cada planeta. Normalmente, existen diferentes consejos formados por representantes de diferentes áreas y, dentro del consejo, se elige al coordinador por votación de los miembros del consejo, que puede ser rotatorio o más a largo plazo, según el planeta.

¿Y cómo se entra a formar parte de esos consejos?

Por las capacidades que demuestran ciertos individuos durante su infancia, se enfoca su educación hacia tareas de dirección y, según se va desarrollando su capacidad, van desempeñando cargos de mayor responsabilidad, de acuerdo con las necesidades que existan de ciertas funciones de dirección.

No parece un sistema muy democrático, sino más bien una forma muy jerarquizada de gobierno. No me parece que eso sea una elección de la gente, sino que la gente de arriba elige a sus sucesores.

La gente de estos mundos está de acuerdo con esta forma de gobierno, ya que sabe que el gobierno está en manos de las personas más sabias y amorosas. Los que gobiernan no tienen intención de dominar, ni oprimir, ni abusan de su poder, como ocurre en vuestro mundo, sino todo lo contrario. Lo toman como una oportunidad de ayudar al progreso de sus hermanos aprovechando al máximo sus capacidades. Tampoco tienen ningún afán de perpetuarse en el poder para acumular riquezas y privilegios, ya que ni ellos tienen esa intención, ni el hecho de ocupar esos cargos representa ningún privilegio especial respecto al resto de habitantes. Además, muchas de las decisiones que afectan al conjunto de ciudadanos se toman por referéndum.

Pues a mí me parece que se trata de oligarquías, donde solo unos pocos elegidos tienen opciones de gobernar.

Es cierto que en las tareas de gobierno de esos mundos no se permite el acceso a cualquiera. Pero, al contrario que en la Tierra, donde las élites de poder se forman a partir de los miembros de las familias más ricas y poderosas económicamente hablando, que son normalmente personas de bajo nivel espiritual, extremadamente egoístas, ambiciosas de poder y riquezas, en estos mundos ocurre justo lo contrario. Se le da el mando precisamente a los menos egoístas, a aquellos que tienen el nivel de amor más elevado, a los más humildes y más sabios.

Me sigue pareciendo un sistema de gobierno muy jerárquico donde la misma gente está demasiado tiempo gobernando.

Es normal que lo veas así, porque en vuestro mundo estáis acostumbrados a observar que las personas que están cierto tiempo en el poder, si no eran corruptos inicialmente, se acaban corrompiendo y utilizan el poder en su propio beneficio o en el de ciertos grupos de poder, perjudicando al resto. Pero no ocurre así en estos mundos.

No lo acabo de ver claro.

Mira, te pondré un ejemplo de tu propio mundo para que lo entiendas. Para que una persona sea médico en vuestro mundo se le exige una formación académica que dura años, la adquisición de una experiencia mínima, la demostración de su profesionalidad y que se comprometa a respetar un código ético muy estricto. Sería un desperdicio que, después de toda esta preparación, se le destituyera de su puesto cada cuatro años. Imagina que tienes apendicitis y te tienen que operar. ¿Querrías que el cirujano fuera una persona como la que he descrito o acaso preferirías que el cirujano se eligiera en unas elecciones entre varias personas que no tienen formación como cirujanos? Pues esto último es lo que ocurre en vuestro mundo, que para la tarea de gobernar dejáis que cualquier persona sin escrúpulos pueda acceder. En estos mundos se exige a los gobernantes lo mismo que vosotros exigís a un médico, que estén preparados, que tengan un nivel de amor determinado y que lo demuestren con hechos.

¿Entonces no te parece que la democracia sea una forma de gobierno avanzada?

Tal vez me he explicado mal. Que la gente tenga capacidad de elegir su gobierno y no sea una imposición de cierta gente es algo espiritualmente avanzado. De hecho, los gobiernos que describo han sido elegidos libremente por los ciudadanos de estos mundos y cualquier cambio importante que se introduce necesita del consenso y aceptación de sus habitantes. Pero a veces el hecho de que existan elecciones periódicas para elegir a ciertos representantes no significa que se trate de una elección libre y democrática, si los candidatos ya han sido preseleccionados entre aquellos que sean agradables para los que ostentan el poder en la sombra y si la propaganda está enfocada para favorecer a ciertas opciones políticas en detrimento de otras. ¿Qué pensaríais de unas elecciones en que los candidatos fueran Stalin y Hitler?

Posiblemente que sería mejor abstenerse o votar en blanco.

En cualquier caso, el sistema de elecciones periódicas es, de momento, la forma más avanzada posible de gobierno en vuestro mundo, ya que con el nivel de corrupción que existe en la clase política no es conveniente dejar mucho tiempo a los mismos en el poder.

Espera. Has dicho algo sobre aquellos que ostentan el poder en la sombra, ¿qué quieres decir?

Debéis tener en cuenta que a veces los que tienen los cargos políticos no son los verdaderos gobernantes, sino simplemente marionetas a las que recambiar, y que las aparentes democracias, con elecciones periódicas y partidos políticos opuestos, son una tapadera para encubrir una dictadura de una élite que no tiene otro objetivo que mantener en la ignorancia a la gente para continuar con sus abusos.

¿Cómo es la educación?

Se educa globalmente espíritu, mente y cuerpo al máximo de su potencialidad y se orienta a cada individuo según su vocación. En estos mundos las percepciones extrasensoriales están muy desarrolladas. Gracias a ellas los profesores conocen mucho mejor a sus alumnos, lo cual les permite conocer su capacidad, su vocación y sus inquietudes. Aparte de la formación intelectual, se desarrollan potencialidades del individuo que vosotros ni siquiera admitís, que les permiten desarrollar su propia conexión con la espiritualidad superior, como la clarividencia, la telepatía y la psicokinesia.

¿Y qué tipo de creencias tienen?

No existen religiones como tales, si entendemos como religión una organización estructurada con sacerdotes y dogmas a la cual hay que afiliarse de alguna forma y que obliga a creer en determinados dogmas y a seguir determinadas pautas. Como he dicho antes, lo que existe es una conciencia muy clara de la realidad espiritual, del origen y el destino de cada ser, de las leyes que gobiernan el universo, y esto se refleja en cada actividad que se desarrolla en el planeta, en la educación, la economía, la política, etc.



domingo, 6 de octubre de 2019

"Las Leyes Espirituales" Vicent Guillem (24) Vidas en otros mundos - 4

¿Puedes describirme entonces cómo viven las civilizaciones más evolucionadas, esas que siguen la ley del amor, para ver si nos pueden servir de ejemplo y modelo?

Encantado. Te describiré las civilizaciones que evolutivamente están inmediatamente un peldaño o dos por encima de las vuestras, porque sería muy difícil comprender para vosotros cómo viven civilizaciones todavía más avanzadas. En cualquier caso, ten en cuenta que no hay una civilización que sea igual a otra. Pero hay algunas cosas que todas tienen en común y que son las que te describiré, ya que se refieren a la parte espiritual. La más importante de todas es que son civilizaciones conscientes del proceso de evolución espiritual individual y colectivo, y por tanto dirigen todos sus esfuerzos a procurar el avance espiritual de cada uno de sus habitantes y del conjunto de su humanidad. Por tanto, todas sus normas, leyes, formas de gobierno y gestión de los recursos están inspiradas en la ley del amor y el resto de leyes espirituales. Como consecuencia de ello no se dan en ellas manifestaciones de odio ni de egoísmos individuales ni colectivos, ni violencia de ningún tipo, ni ninguna forma de abuso de unos seres respecto a otros. Por tanto no existen las guerras, ni el terrorismo, ni delincuencia de ningún tipo, ni asesinatos, ni la prostitución, ni los secuestros, ni las dictaduras, ni el militarismo, ni el esclavismo, porque todos se consideran hermanos.

Parece una utopía. ¿Y cómo han conseguido esto?

Porque han llegado a la conclusión de que el egoísmo solo conduce a la destrucción y al sufrimiento, y de que la única forma de ser verdaderamente feliz es amar. Por tanto han volcado todas sus energías en el desarrollo del amor y en la eliminación progresiva del egoísmo de sus corazones, y como consecuencia de ello han transformado sus mundos en hogares armoniosos donde vivir. Pero no creáis que llegar a ese punto ha sido un camino de rosas, sino que han tenido también que pasar por un costoso proceso evolutivo. Han tenido que experimentar las consecuencias de sus actitudes egoístas, pasar por vicisitudes parecidas a las vuestras. La diferencia entre unos mundos y otros es lo rápidos que han sido en captar que el camino del egoísmo y la ausencia de amor no llevan a ningún sitio.

¿Qué me podrías decir de su gobierno y estructura política y económica?

Normalmente cada planeta dispone de un gobierno planetario común. No existen divisiones por países o naciones con gobierno independiente, aunque cada región mantiene sus peculiaridades históricas y hay gobiernos autónomos que están integrados en la estructura del gobierno planetario.
El Estado controla y gestiona los medios de producción en función de las necesidades de los habitantes del planeta, con el objetivo de lograr el bienestar común. Es decir, no existe la empresa privada, por no existir intereses particulares que beneficien a unos pocos en detrimento del resto. Por tanto, no existe la necesidad de la promoción del consumo excesivo de productos a través de la publicidad para mantener los beneficios empresariales. Aunque existen formas de cuantificar el valor del esfuerzo, que se corresponden con el tiempo de trabajo y sirven para adquirir ciertos bienes de consumo, no existe el dinero en sí mismo, como algo que tenga valor independiente, por lo que se eliminan las actividades encaminadas al enriquecimiento a través de cualquier negocio financiero especulativo, como la banca, la bolsa, etc. Debido a ello, la economía es sumamente estable, ya que no existe ni la inflación, ni la devaluación y apreciación de la moneda, ni aumentos ni depreciaciones de los tipos de interés, sencillamente porque el concepto de interés no existe. Si el coste de algunos productos varía depende exclusivamente de la disponibilidad de los recursos para producirlos. Pero, ya que son sociedades con gran capacidad de previsión, han conseguido liberarse de la dependencia de determinadas materias primas y de fuentes de energía agotables. Son muy cuidadosos con el medio ambiente y han ido progresivamente adoptando fuentes de energía renovables, no contaminantes. Producen pocos residuos que además son reciclados casi al 100%.
A nivel social existen ciertos derechos mínimos e inquebrantables a los que todo el mundo tiene derecho por el mero hecho de existir, como el de la alimentación, la vivienda, la educación y el trabajo. No existe por tanto, ni el hambre, ni los “sin techo”, ni las hipotecas, ni la pobreza, ni el desempleo, ni la desescolarización. El nivel de vida material de los habitantes es bastante cómodo y semejante entre individuos y regiones de todo el planeta, ya que, en ausencia del egoísmo, no existe en los habitantes de estos planetas el afán de acumular riquezas ni propiedades materiales.

¿En qué trabaja la gente, si es que trabaja?

Mayoritariamente trabajan en educación e investigación científica y tecnológica por el bien común, para mejorar al máximo el nivel de vida de todos los habitantes en todos los ámbitos, con el objetivo de promover la evolución espiritual individual y colectiva. Los trabajos más pesados de los sectores primario y secundario, es decir, agricultura e industria, están totalmente automatizados y en estos casos la labor de los profesionales es la supervisión de los procesos de producción. Las jornadas laborales son mucho más cortas que en vuestro planeta, aunque más productivas, porque no hay nadie realizando trabajos desagradables ni que no corresponden a su vocación. Al mismo tiempo, no existe nadie ocioso o que viva del trabajo de los demás, debido a que todo el mundo disfruta de contribuir con su trabajo al bienestar común. Ciertos oficios que existen en la Tierra destinados a la compra-venta como vendedores o publicistas, no existen, ya que el propio tipo de sociedad evita la necesidad de promocionar los productos. Se produce lo que es necesario y cada uno toma la parte que le corresponde sin necesidad de que se le presione para consumir más o menos. Por tanto, no existen las modas y los hábitos de consumo no se actualizan arbitrariamente, sino cuando se han conseguido mejores productos que contribuyan a mejorar la salud y el bienestar interior y exterior de sus habitantes. Eliminadas las actividades superfluas, las sociedades avanzan muy rápidamente, tanto tecnológica como espiritualmente, ya que se evita esclavizar al individuo en actividades egoístas, de carácter eminentemente material o destructivo.