lunes, 19 de febrero de 2018

Conocimiento de Sí Mismo (28) Capítulo X: Funciones del Cuerpo Causal. (2)

La primera función del cuerpo Causal es la de servir de órgano al pensamiento abstracto; lo cual significa que la formación de conceptos abstractos depende de las vibraciones de la materia constitutiva de este vehículo de conciencia. Así como los sentimientos y sensaciones se deben a vibraciones del cuerpo emocional, y los pensamientos concretos se deben a vibraciones del mental inferior, asimismo los pensamientos abstractos se deben a vibraciones producidas en el cuerpo Causal.

Como muchas personas que no han estudiado psicología tienen una idea muy confusa de la diferencia entre pensamientos concretos y pensamientos abstractos, aclaremos este punto antes de proseguir. Tomemos unos pocos ejemplos ilustrativos. Las matemáticas nos proveen las mejores ilustraciones para este fin. Tomemos, por ejemplo, un triángulo. Es posible dibujar o imaginar innumerables triángulos de todas formas y tamaño: isósceles, rectángulos escalenos, equiláteros, etcétera. Pero sea cual sea la forma y el tamaño de todos los triángulos que dibujemos o imaginemos, existen algunas peculiaridades comunes a todos ellos, que son precisamente las que los hacen triángulos. Son las propiedades distintivas de todo triángulo. Las matemáticas han definido claramente estas propiedades distintivas. Y si examinamos todos los triángulos que es posible imaginar, encontraremos que todos tienen esas propiedades. Por tanto, podemos abstraer de estos triángulos esas propiedades, y concebir un triángulo ideal. Este triángulo ideal no tendrá forma ni tamaño; será un mero concepto. No podemos imaginarlo con nuestra mente, porque inmediatamente que lo imagináramos sería ya un triángulo concreto particular.

De modo similar podemos tomar otra figura geométrica, un círculo o un cuadrilátero, y de los innumerables círculos y cuadriláteros que podamos imaginar podemos abstraer las
cualidades particulares de estas figuras, y formarnos el concepto de un círculo, o el de un cuadrilátero. En forma similar podemos proceder en otros campos del pensamiento. Cuando decimos “caballo”, poco nos damos cuenta de que no nos estamos refiriendo a una animal en particular sino a un mero concepto que nos hemos formado por la observación de un número de caballos. De esta manera, todos los substantivos comunes son meros conceptos que nos hemos formado al observar un número de cosas de igual clase, extrayendo de ellas sus cualidades esenciales, y construyendo con estas cualidades un concepto que abarca a todas esas cosas y que sin embargo no es como ninguna de ellas.

El punto que tenemos que captar es este: que el concepto de un triángulo no es igual a ningún triángulo que podamos imaginar, sino que pertenece a una categoría o a un plano diferente. En el momento en que imaginarnos un triángulo descendemos del plano del pensamiento abstracto al del pensamiento concreto.

Hemos tornado unos pocos ejemplos sencillos, simplemente para ilustrar la diferencia entre lo concreto y lo abstracto. Pero los dominios de lo abstracto se extienden a todos los campos del pensamiento humano. En efecto, cada vez que tenemos que considerar cosas con sus formas y cualidades, y estas cosas están relacionadas entre sí de alguna manera definida, acude el pensamiento abstracto a definir las relaciones entre ellas. Todas las generalizaciones y leyes científicas, todos los sistemas filosóficos, todos los principios, tienen que ver con la definición de las relaciones de cosas o ideas entre sí, y caen dentro del campo del pensamiento abstracto. Así, lo concreto y lo abstracto son inseparables, aunque son de naturaleza enteramente diferentes. Están entretejidos en el campo del intelecto, como la trama y la urdimbre en una tela.

Ahora bien, en nuestra constitución interna el vehículo de conciencia que sirve de órgano al pensamiento abstracto, es el cuerpo Causal. Cierto es que para pensar abstractamente usamos el cerebro, pero éste es apenas el instrumento que reproduce débilmente en nuestra conciencia física las vibraciones producidas en el cuerpo Causal. El asiento de estas vibraciones está en el cuerpo Causal. Esas vibraciones se reflejan de vehículo en vehículo hasta aparecer en el cerebro físico; pero en el camino pierden mucha de su intensidad y claridad. En el plano mental superior los pensamientos abstractos no tienen la vaguedad y poca definición con que aparecen aquí abajo, sino son realidades precisas que se pueden percibir por medio de las facultades del cuerpo Causal. El Yo Superior, actuando en su cuerpo Causal, puede manipular y elaborar estas ideas abstractas, tal como la personalidad actuando en la mente inferior puede manipular las ideas o imágenes concretas. Pero cuando una de esas ideas abstractas se proyecta en la mente inferior, toma una forma definida y pasa de la condición abstracta a la condición concreta.

Por esta relación entre los pensamientos abstractos y los concretos, se ve claro que cuando un pensamiento abstracto desciende de su propio plano al plano de la mente concreta, puede asumir innumerables formas, aunque todas estarán relacionadas entre sí por ciertos rasgos esenciales que están sintetizados en la idea abstracta. Tomemos otra vez el ejemplo del triángulo. Cuando la idea abstracta del triángulo, que es una realidad bien definida en el plano mental superior, descienda al plano de la mente concreta, puede dar nacimiento a un número infinito de triángulos. En su propio plano, el Yo Superior conoce la esencia del triángulo. En el plano mental inferior, puede conocer un triángulo particular, el cual tendrá las cualidades esenciales de todo triángulo.

La gran ventaja de conocer esta esencia de las cosas, a diferencia de conocer las cosas concretas, es obvia. Cuando conocemos lo universal, conocemos todo lo particular que está incluido en esa categoría universal. El matemático que tiene la idea abstracta del triángulo, conoce en cierta manera todos los triángulos imaginables. El sabio que descubre una ley científica, adquiere dominio sobre todos los fenómenos cubiertos por esa ley. El Ocultista que descubre una ley oculta, se convierte en amo y señor de cierto aspecto particular de la vida.

Si conocemos innumerables hechos o detalles de un tipo particular, pero no percibimos la relación subyacente entre ellos, no conocemos su índole o cualidad esencial, su esencia. No sólo no los conocemos adecuadamente, sino que no podemos utilizarlos bien en nuestro trabajo. Una cantidad de hechos desconexos y no relacionados, no es sino un montón de basura. Pero si se descubre el principio subyacente que conecta esos hechos, se convierte en material valioso que puede utilizarse de muchas maneras.

Descubrir los principios y leyes sustentadoras del mundo físico, es uno de los principales objetivos de la ciencia, y las leyes y principios que se han descubierto hasta ahora, le dan al científico el control que tiene sobre algunas fuerzas naturales en el mundo físico. El ocultista hace lo mismo con respecto a las regiones superfísicas de la Naturaleza; se diferencia del científico en que él no excluye de sus investigaciones ningún campo de la Naturaleza. Y de este modo adquiere saber y dominio sobre fuerzas de todas las regiones de la Naturaleza.

Vemos así que el conocimiento de los principios subyacentes acaba con la necesidad de la interminable búsqueda de detalles y hechos que son infinitos, y por tanto significa economía de tiempo y de energía. Se dice que los grandes Maestros de Sabiduría tienen pleno conocimiento de todos los principios fundamentales, en toda esfera de la vida, y que no se preocupan por detalles. Si quieren tener información detallada sobre cualquier punto, simplemente aplican su mente inferior a la tarea, y obtienen sin ninguna dificultad esa información. Como sus cuerpos Causales están completamente desarrollados, y ellos pueden trabajar con plena conciencia en el plano mental superior, ellos pueden conocer estos principios fundamentales y elaborarlos en su propio plano, sin tener que valerse de ese medio más pesado y comparativamente menos responsivo que es el cerebro físico. Su penetración en las leyes de la Naturaleza y en los principios fundamentales de la vida, es mucho más perfecta que la de cualquiera cuya conciencia esté confinada únicamente al plano físico. Debe recordarse que todos los principios existen eternamente en la Mente Universal del Logos, y que el desarrollo del cuerpo Causal es lo único que capacita a un individuo para conocerlos. Todo cuanto puede conocerse del sistema Solar, está ya presente en la Mente del Logos. Lo que nos impide conocer cualquier cosa es nuestra incapacidad para responder, por falta de desarrollo de nuestros vehículos de conciencia. Tan pronto como desarrollamos la capacidad de responder a cualquier clase particular de vibraciones, entramos instantáneamente en contacto con la porción correspondiente de la Conciencia del Logos.



El enlace al libro, por si prefieres leerlo a tu ritmo:

El enlace al canal por si prefieres escucharlo despacito:
https://www.youtube.com/watch?v=DIu8_uvUy2M&feature=youtu.be





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