miércoles, 18 de octubre de 2017

Método Kabaleb 34: La unión masculina-femenina.- Kether, Hochmah y Binah.

Capítulo XX - La unión masculina-femenina.
     De la unión de las dos potencias, masculina y femenina, nace lo que en el universo es la fuerza activa y operante, la que hará posible la Creación.
     En la Biblia, ese libro que explica en clave simbólica y real a la vez la historia de nuestra humanidad, Caín aparece como el hijo de Adán y Eva. En la leyenda masónica y otros relatos iniciáticos, Caín es el hijo de la serpiente. Los cabalistas (estudiosos del génesis humano) citan con frecuencia a los luciferes enamorados de "las hijas de los hombres" y teniendo relaciones sexuales con ellas. Esos relatos describen de una manera anecdótica el resultado de un proceso natural. Es decir, cuando los Elohim cubrieron con su ropaje la esencia Zodiacal, tuvo lugar un acto de
generación que dio como consecuencia el nacimiento de un "hijo", es decir, de un tipo de materia cósmica que era el resultado de la unión de la esencia de los Elohim con la esencia de los Zodiacales.
     Los Elohim son jerarquías creadoras que trabajaron de forma voluntaria en nuestro proceso de evolución junto a los zodiacales, accionistas que hipotecaron su patrimonio. (((Aquí hago la reflexión de siempre: NO te quedes con lo que no entiendes y sí con lo que entiendes y reflexiona sobre ello))))
     Esta generación, situada en el ámbito humano, da como resultado el nacimiento de Caín, del "hijo perverso", fruto de la copulación de lo “inferior” con lo “superior”. Caín nace siempre cuando dos personas de niveles distintos o de países diferentes se unen. Ello da lugar al nacimiento de una fuerza intermedia creadora. (((Todo esto es simbólico)))
     Tal como sucediera con los Elohim, sucedió luego con el despliegue de las facultades humanas. Caín es el hijo de la mujer y de un semi-Dios o, mejor dicho, de un semiángel. Más tarde, según relata la leyenda masónica, la serpiente fue expulsada del paraíso por Dios, y por ello Caín fue llamado "el hijo de la viuda." (Totalmente desconocida esta expresión, para mi).
     En los Elohim existían las dos polaridades, masculina y femenina y de la unión de ambas nacería la tercera, que por ser el resultado natural de la unión de las dos primeras, formaba parte inseparable de éstas. De modo que las tres Fuerzas eran rostros diferentes de una sola, con lo cual queda explicado el misterio de la Trinidad, del Padre, Hijo y Espíritu Santo en la religión católica.
     Las tres Fuerzas primordiales corresponden a la misma unidad operativa, pero las necesidades de la Creación motivaron que cada una de ellas desempeñara papeles
distintos, de modo que las tres Fuerzas se constituyeron en tres poderosos Centros Energéticos, cada uno especializado en determinados trabajos.

Kether, Hochmah y Binah. (Tres Esferas del Árbol de la Vida cabalístico)
     En la terminología de Moisés, el primero de esos Centros se conoce con el nombre de: Kether, la Corona (que para la religión católica correspondería a la figura del Padre); el segundo con el nombre de: Hochmah, la Sabiduría (que recaería sobre la figura del Hijo), y el tercero con el nombre de: Binah, la Inteligencia Activa (que representaría el Espíritu Santo.) Generalmente se las representa con un triángulo -
primera figura tangible o espacio cerrado en el que se puede organizar en su interior la vida-, en el que Kether aparece en la cúspide, Hochmah a la derecha y Binah a la izquierda.
     Esos tres centros energéticos primordiales desarrollan una intensa actividad en cada uno de los mundos en los cuales tenemos vida.
     El atributo de Kether, la Corona, se llama Voluntad. Es el principio fecundador, el que contiene la simiente de los frutos venideros. De él procede la luz que lo ilumina todo, barriendo las oscuridades y transmutando de forma continua y sistemática las situaciones.
     Kether, como las demás fuerzas, se encuentra interiorizado en cada ser humano y transmite esa esencia llamada voluntad que insemina nuestros proyectos para que
puedan realizarse. Nos transfiere capacidad para la iniciativa, para arrancar, para lanzarnos a la acción.
     Dicho de forma más clara, nada puede iniciarse en nuestro mundo sin una aportación de voluntad o de Kether. Es como el motor de arranque que permite al coche iniciar su marcha. Con Kether estaríamos hablando de la fuerza masculina.
     El atributo de Hochmah, la Sabiduría, la segunda fuerza del triángulo, se llama Providencia. En Hochmah se interioriza la luz de Kether, constituyendo así un auténtico pozo de luz divina a disposición de la vida.
     Cuando en un proyecto se ha activado la voluntad, aparece de inmediato la providencia, es decir, las circunstancias propicias para que esa voluntad se cumpla,
lo que comúnmente llamamos suerte.
     Tenemos un dicho que reza: “los niños vienen al mundo con un pan bajo el brazo”, queriendo significar que traen buena suerte. En este caso la inseminación sería el acto de voluntad y el nacimiento del bebé traerá consigo las circunstancias propicias para que se puedan desarrollar los objetivos fijados. A esta fuerza se la apoda providencia y cualquier proyecto necesita en sus inicios de su aporte de providencia. Hochmah será pues la fuerza femenina.
     El atributo de Binah se llama Inteligencia Activa-marco de actuación y a través de esta fuerza todo el universo se pone en movimiento, dando lugar a la diversidad de las formas existentes. Nos indica las normas a seguir.
     Después que en un proyecto se hayan activado la voluntad y las circunstancias propicias, el tercer ingrediente es la creación de un marco estructural que nos permita delimitar el espacio en el que debe ser desarrollado ese propósito.
     Imaginemos que hemos decidido hacernos construir una casa. La fuerza Kether impulsaría a configurar el proyecto, a saber cuáles son los objetivos que nos mueven. Hochmah aportará las circunstancias propicias, que pueden traducirse en que nos encontremos con alguien que conoce un constructor y nos ponga en contacto. La fuerza Binah nos empujará a decidir dónde va a ubicarse la casa, a delimitar el
terreno o a limitar el campo de búsqueda para que ese proyecto pueda llegar a buen puerto.
     Ese sistema puede utilizarse en cualquier tipo de proyecto, por ejemplo una conquista amorosa: decido que quiero enamorar a un hombre, una amiga me invita a
una fiesta y concreto el tipo de hombre al que quiero seducir.
     Pero todavía faltan etapas por desarrollar antes de conseguir el objetivo y más adelante las vamos a plantear.
     Voluntad, Sabiduría e Inteligencia son tres principios que se encuentran interiorizados en cada uno de nosotros.
     La Voluntad (Kether) se relaciona con nuestro cuerpo mental, promoviendo una sed de conocimiento y aportando el material espiritual que ha de posibilitarlo.
     La Sabiduría (Hochmah) se relaciona con el cuerpo de deseos, movilizando en él nuestros sentimientos en el empleo de conocer y saber.
     La Inteligencia (Binah) se relaciona con el cuerpo físico, propiciando que el designio del que es portadora la Voluntad encaje en el mundo físico.
     De este modo se podría formular el plan de la Creación de la siguiente manera: en el cielo existen unos conocimientos que es preciso imprimir en el mundo material, para que éste sea la copia exacta del cielo. Como el mundo material es más estrecho que el mundo espiritual, al “cielo” le resulta imposible vaciarse en la tierra como el agua de
un cubo se vacía en otro. La implantación del orden divino se efectúa parcela a parcela, filamento a filamento, como el que trasplanta cabello en la cabeza de un calvo.

(((Os vuelvo a repetir: NO te enredes con lo que no entiendes. Quédate con lo que sí entiendes, con lo que sí sientes. Todo esto entraña mucha, mucha, mucha sabiduría)))

Te dejo el enlace al Canal de Youtube, por si quieres escuchar:
https://www.youtube.com/watch?v=uPs-Rplk5n0 


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