lunes, 23 de octubre de 2017

Método Kabaleb 36.- Adam, Aisha y Eva.-

Adam, Aisha y Eva.
     Si en nuestro fuero interno el sacrificio produce una división de tendencias, en el ámbito del Ego Superior, el "drama" de Binah también produjo una división. El ser humano, que en su primera fase evolutiva era hermafrodita, encerrando en él mismo la polaridad positiva y negativa, al entrar Binah en su período activo, produjo en el alma humana una separación y el primitivo Adam (con m) tuvo que ceder parte de su ser a Eva. A partir de entonces, el hombre debería juntar sus fuerzas sexuales con las de la mujer para dar vida a nuevas almas. Y, lo mismo que en el terreno físico sucede en el espiritual. Para cualquier creación estable son necesarias la colaboración de la Voluntad-Adam y la Imaginación-Eva. (Aquí quiero recordar que lo que llamamos Ser Humano no siempre ha sido como lo conocemos ahora).
     ¿Por qué decimos Adam en lugar de Adán? Este es un error frecuente. Sabemos que la Biblia, el libro que transmite el génesis de nuestra humanidad en forma de historias simbólicas y reales, está escrito con las letras del código hebraico. Así Adam está formado por las letras Aleph-Daleth-Mem. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA ADAM
REPRESENTA LA HUMANIDAD ANTES DE SER INDIVIDUALIZADA.
     Así como en el primer Día de la Creación, Kether fue el principal centro activo, también en el despliegue de la Oleada de vida humana, la primera forma de vida que existió fue Adam. Este nombre debe escribirse con M final. En las tres letras que lo componen están representados los tres centros de energía que participaron en esta creación. El Aleph es Kether o la Voluntad que lo mueve todo; el Daleth es Hochmah, o el Amor que crea la vida; el Mem es Binah, o la Forma material que da a las virtudes espirituales un vehículo para su manifestación.
     En la terminología alquímica, ese primer estadio de la existencia material representado por Adam recibe el nombre de Azufre, considerado como el padre de todos los metales, su generador, que se encuentra en las múltiples combinaciones materiales a que dio lugar la diversificación de la Creación. La humanidad adamita tenía un nivel de conciencia semejante a los minerales actuales, es decir, ausencia total de conciencia de sí misma. (Una reflexión: se supone y repito lo de "se supone" que la humanidad de hoy día tiene conciencia de sí misma, aunque a veces su actuación sea para ponerlo en duda).
     En el segundo Día de la Creación, el principal Centro activo fue Hochmah. La especialidad de ese Séfira es la de llevar a la madurez aquello que Kether-Voluntad ha iniciado. En Hochmah se encuentra almacenada la corriente luminosa procedente de Kether y el suplemento de luz que correspondería a Binah y al que éste renunció para que fuera posible la existencia de nuevas oleadas de vida; de modo que Hochmah es un auténtico pozo de fuerzas luminosas que sirven para reconstituir la armonía allí donde reina el desorden, el caos y la enfermedad.
     Del mismo modo que en el segundo Día de la Creación el centro activo fue Hochmah, también en la segunda etapa del desarrollo de la Oleada de Vida humana apareció la mujer. La humanidad adamita era hermafrodita, y así lo es el feto en la etapa de su desarrollo en que recapitula ese período. Al entrar Hochmah en fase dinámica, Adam, el hombre primordial, se dividió y el sexo masculino fue separado del femenino.
     Es preciso entender correctamente este proceso, porque una lectura equivocada de la Biblia podría llevaros a pensar que el primer sexo que apareció en la tierra fue el masculino, cuando queda claro que Adam era hermafrodita, hombre y mujer a la vez. (Quiero repetir esto último, para que quede más claro: Adam era hermafrodita, hombre y mujer a la vez).
     En una traducción simple de la Biblia (Génesis II/23), se apunta que Adam dio a ese nuevo estado de ser, nacido de su costado, el nombre de mujer o varona. En realidad la palabra que aparece en el texto de Moisés es Aisha, palabra formada por las letras hebraicas: Aleph-Shin-He. El análisis de esas letras nos permitirá comprender su profundo significado. El Aleph, representa la fuente primordial de la vida en la cual toda voluntad tiene su origen. El Shin es el signo de enlace entre la divinidad y el ser humano, es el terreno de encuentro entre la naturaleza espiritual y la material y, por lo tanto, ilustra el instante en que el ser humano comprende los objetivos de Dios. El He es la fecundidad, la fertilidad material. Este nombre revela un estadio, en el desarrollo humano, en el cual el ser humano posee ya la facultad de comprender, encerrada dentro de sí, y de transmitir esa facultad a través del He a todas las cosas.
     Pero más allá de ese significado, en Aisha, Dios establece una alianza con el ser humano, marcándolo con el Shin, signo que constituye una promesa de redención. Es por ese signo que un día vendría al mundo material Jesús-Cristo, denominado el Hijo, y que además de representar un acontecimiento histórico, aparecería en nuestra propia naturaleza individual. Aisha se manifestará un día dentro de nosotros y nos traerá el hijo tan esperado, y ese será un nacimiento sin la intervención de un varón: será obra de nuestro espíritu que habrá conquistado una categoría superior. (Precioso si supiéramos asumir lo que significa).
     En la terminología alquímica, ese segundo estadio de la existencia material representado por Aisha, recibe el nombre de Mercurio, considerado como la madre de todos los metales.
     En el tercer Día de la Creación el principal centro activo fue Binah. Su especialidad fue servir de fundamento a todo lo creado. Binah sería así la portadora de oscuridad, pero al mismo tiempo la que hizo posible nuestra existencia, la matrona que, en sucesivas etapas, iría "enfriando" las energías primordiales, a fin de que pudiéramos disponer de una Tierra material como campo de operaciones.
     Binah ha sido llamada Madre Oscura del Mundo. Ella ha gestado nuestra Tierra y su representante en el ámbito humano, la mujer, es la encargada de gestar las criaturas.
     Del mismo modo que en el tercer Día de la Creación fue Binah el principal centro activo, también en la tercera etapa del desarrollo de la Oleada de vida humana apareció Eva, cuyo nombre es citado por primera vez en el tercer capítulo del Génesis (3, 20.) Así, tenemos que en Adam la humanidad es hermafrodita, cuando Kether ejerce su dominio. Bajo el dominio de Hochmah la humanidad se divide en dos sexos y el femenino es llamado Aisha. Bajo el dominio de Binah, después de haberse producido el acto de desobediencia a la ley restrictiva de este séfira (el de los luciferes), la mujer primordial recibió de Adam el nombre de Eva y a partir de entonces tuvo la facultad, inherente a Binah, de engendrar hijos. La palabra Eva está formada por las letras Heith-Vav-He.
     Aisha significa la facultad de comprender, reflejada en la propiedad mineral del mercurio. Esta facultad de comprender es la que genera este nuevo nombre, ya que el Heith describe ese estado de las energías en el cual sentimientos y razón se tocan y construyen la base de comprensión de dos mundos, el Emotivo y el Mental. Zodiacalmente el Heith enlaza Piscis con Libra, que es el signo de la mujer. El Vav es el signo de transmisión-enlace de la luz con las tinieblas y de las tinieblas con la luz. La mujer es la que da a luz y también la que recoge la luz-simiente masculina para introducirla en las tinieblas de su organismo físico y elaborar con ella la nueva existencia. El He es el signo de la vida, de la fertilidad. EN TÉRMINOS GENERALES EVA SIGNIFICA: EL SER QUE TRANSMITE LA VIDA.
     Así vemos que a través de Aisha Dios nos transmite la vida espiritual y a través de Eva nos confiere la facultad de transmitir la vida física. En la terminología alquímica, ese tercer estadio de la existencia material, representado por Eva, recibe el nombre de sal, cuya propiedad permite dar un sabor particular a cada cosa, diferenciándolas así entre ellas.
     Como el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y, según el principio hermético, lo de arriba es como lo de abajo, tendremos que esos tres Principios se encuentran interiorizados en él y constituyen las tres fuerzas que trabajan constantemente en su vida.
   Azufre, mercurio y sal corresponden pues a propiedades activas en cada uno de nosotros y que se manifiestan como voluntad, sabiduría e inteligencia que discierne. Es difícil que el azufre de Kether pueda manifestarse en nosotros en toda su pureza porque representa la suprema unidad, mientras que los hombres estamos divididos en sexos, sin constituir aún vehículos apropiados para la manifestación de la unidad.
Desde la cúspide del triángulo supremo, Kether se manifiesta a través de Hochmah o a través de Binah.
     Voluntad-Providencia-Inteligencia: en esas tres palabras se encuentra la clave de nuestra existencia. La Voluntad es una fuerza que nos convierte en seres totalmente libres. Cuando la voluntad se pone en marcha, las circunstancias a nuestro alrededor empiezan a moverse y a configurarse de acuerdo con ella.
     Cuando nuestra Voluntad ha actuado, la fuerza providencial se pone en juego automáticamente y dispara su chorro de luz para llevar a la madurez y a la perfección aquello que la Voluntad ha puesto en marcha. Si la Voluntad deja de actuar, tampoco la Providencia lo hace, ya que son dos fuerzas dependientes la una de la otra. Éste es un punto de aprendizaje fundamental. Sin la Voluntad, la vida se parecerá a esas aguas estancadas en las que todos los parásitos anidan. (Aquí hago otra reflexión: es necesario tener presente lo que se está compartiendo aquí, para no quejarme después de que "no consigo lo que quiero").
     Así es. Pero en ciertos momentos necesitamos detenernos a reflexionar, parar el tren de nuestra vida para considerar aspectos profundos de nuestra personalidad y es correcto que lo hagamos. El dato relevante es comprender que después de esa parada es preciso poner en marcha la fuerza de voluntad para que el tren continúe su camino de evolución.
     Por ejemplo, para salir del estado que llamamos depresión, se requiere un esfuerzo de voluntad. En el ámbito simbólico, una de las principales causas de las depresiones es la necesidad que la persona tiene de cambiar su estilo de vida, su forma de enfocar los problemas y las situaciones cotidianas. Las personas sienten que sus miembros se paralizan, se niegan a responder, cuando tratan de volver a la carga, de seguir por la misma senda que les ha conducido a la depresión. En cambio, cuando son capaces de mirar un poco más allá de sus problemas, de levantar la vista y darse cuenta del nuevo paisaje que tienen delante, ponen en marcha la voluntad y consiguen su victoria personal.
     La unión Kether-Hochmah da como resultado una voluntad expansiva luminosa, que incita al individuo a crear mundos y más mundos, utilizando la prerrogativa divina de expandirse ilimitadamente. Esta facultad sería interiorizada en el elemento varón, dotándolo de simiente generadora que permite la reproducción en el mundo físico y que es al mismo tiempo signo anunciador de fecundidad en el mundo espiritual.
     El tercer centro de energía interiorizado en nosotros se encarga de aplicar la ley. Si la voluntad ha actuado de una manera arbitraria y errónea; si la Providencia ha llevado a la perfección algo que es inadecuado a los ojos de la divinidad, Binah-Inteligencia se encarga de llevarnos a comprender que nos hemos equivocado y con sus correcciones nos enseña a utilizar la Voluntad de conformidad con la ley divina.
     La unión de Kether-Binah da como resultado una voluntad conservadora que aprisiona en sí las cualidades ígneas de Kether-Azufre para dar lugar a una creación selectiva, es decir, creación de elementos conformes a su propia naturaleza y limitados a ciertos condicionamientos. Esto nos permite comprender el misterio de la sexualidad; comprender el impulso del varón a generar de forma indiscriminada, mientras que la mujer, cuando sus propiedades esenciales están en orden, lo ejecuta de forma selectiva, con un varón objeto de elección previa. Por otra parte, mientras el varón en el espacio de nueve meses puede generar una cantidad indeterminada de hijos, la mujer debe contentarse con una sola fecundación.
     Ya tenemos pues constituida la pareja humana, tal como funcionará en lo sucesivo. Kether-Hochmah será el hombre y Kether-Binah la mujer. Nos referimos a la especie, ya que en lo individual, las sucesivas encarnaciones que el Ego (con mayúscula) ha efectuado desde entonces han propiciado que la vertiente femenina del varón esté muy potenciada y que la vertiente masculina de la mujer lo esté también.
     Así pues, tres son las fuerzas activas en nosotros. De la primera recibimos una libertad absoluta: nada se opone al ejercicio de nuestra Voluntad. De la segunda obtenemos una ayuda divina, que es como una recompensa a nuestros esfuerzos y, en virtud de esa Gracia Providencial, nuestra obra alcanza su grado de perfección. La tercera de esas fuerzas nos obliga a plegarnos a la Ley y, por lo tanto, propicia que nuestra libertad sólo pueda ser ejercida en actos que sean conformes al designio divino. Pero la Inteligencia de Binah jamás actúa antes, sino después. En la medida que hayamos abusado de nuestros poderes creadores, nos veremos sometidos a la Ley.


(Corazones, como repito, una vez más, aunque puede sonar un poco farragoso, todo esto son temas para reflexionar muy profundamente. Le deberíamos dedicar un poquito de nuestro tiempo ¿de acuerdo?) 




No hay comentarios:

Publicar un comentario