domingo, 22 de octubre de 2017

Madeleine 14.

El principio crístico está siempre en nosotros.
Es la fuente de nuestra capacidad de amar.
Es un principio andrógino, en el que los opuestos y complementarios son solo Uno.
El androginato es la búsqueda o la atracción magnética entre dos polos. 
De hecho es la fusión de los polos en una sola fuerza creativa, en un solo principio.
Eso es el cristo interior, el cristal de luz que vibra aún en la oscuridad.

Ida no existe sin pingala, el yin no existe sin el yang, la intuición no es útil sin el raciocinio, 
la luz no se ve sin la oscuridad, la acción no existiría sin el reposo.
La atracción magnética entre dos polos aparentemente opuestos,
es inevitable y es natural. No neguéis esa dinámica del amor.

Es completamente legítimo, e incluso necesario, la búsqueda de la pareja que nos complemente, 
porque todos anhelamos completarnos en ese androginato espiritual.
Sentir y necesitar la completitud, en el ser humano es un proceso natural para dirigirse hacia la Unidad.
Las leyes del amor contienen siempre ese principio crístico y andrógino.
Todas las relaciones humanas de pareja vibran en esa sintonía, 
ya sean en una frecuencia más lenta o más rápida, 
con intereses o sin, con sufrimiento o sin.
La clave es ese anhelo del androginato, el recuerdo de quién éramos y aún somos.
Esa es una búsqueda que os parece eterna, porque estáis en la Tierra…

Asumid vuestra humanidad, admitid esa búsquela espiritual dentro de lo humano.
Podréis distinguir la fuerza complementaria sana y evolutiva para vuestra vida, 
cuando sintáis que aquella persona no os resta energía sino que os la proporciona, 
o sea cuando os impulse; percibiréis que algo de ella os llena y revitaliza. 
Cuando sintáis esa fuerza de regeneración en cuerpo, mente y alma, 
es que aquella fuerza polar os está llevando hacia el androginato y la completitud de vuestro Ser.
No tengáis miedo de la gran fuerza magnética que contiene el Amor.

(Palabras de Magdalena para el 2010 de Marta Povo, tan válidas como entonces). 


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