miércoles, 25 de octubre de 2017

Método Kabaleb 37.- Hesed.- Gueburah.- Caín.- Abel.

(Hoy es el último capítulo de El Método Kabaleb. Entiendo que son temas un poco farragosos, solo que insisto, una vez más: No te quedes en lo que no entiendes, porque seguro que hay mucho más que entiendes de lo que tu te puedes imaginar.)

Hesed.
     El trabajo conjunto de Kether-Hochmah-Binah da lugar a una creación. Binah, al oscurecerse o enfriarse, ha permitido que un mundo existiera en un plano inferior al de esos tres principios. Esa nueva esfera se conoce con el nombre de Hesed.
     Hesed fue el mundo que los Elohim concibieron para el ser humano y en el que podríamos haber vivido eternamente, pero ya sabemos que fuimos expulsados del Paraíso.
     El Centro de energía llamado Hesed entró en funciones en el cuarto Día de la Creación, que es el actual. La divinidad ya había desplegado entonces todos sus
poderes, los inherentes a Kether, a Hochmah y a Binah. El resultado era Hesed, que encerraba todos los poderes sagrados y del que emanaban todas las virtudes espirituales. Hesed es un mundo de libertad; es un espacio en el cual la Gracia ha concentrado todos sus dones, y es un mundo en el que la Ley apenas prohíbe nada, tanta es la Bondad que reina en este sagrado lugar. En una palabra: Hesed es el Paraíso Terrenal.
     “Adam y Eva vivieron allí como reyes absolutos, con dominio sobre los animales y las cosas”. La interpretación profana de este pasaje bíblico convierte a Adam y Eva en un hombre y una mujer, pero en realidad, las letras ADM, que dan lugar al nombre de Adam, significan el Género Humano en la etapa primigenia de su desarrollo, y Eva significa: el Ser que transmite la Vida. Adam y Eva somos todos nosotros en un momento de nuestro desarrollo.
     La humanidad de ese periodo apenas tenía conciencia de sí misma y obedecía los imperativos divinos como un autómata obedece los impulsos eléctricos que recibe. El ser humano poseía una visión de la divinidad y actuaba conforme a la voluntad divina.
     Hubiese quizá permanecido allí hasta el final de los ciclos evolutivos, pero fue sensible a la voz de la experiencia, del “Mal”. Hemos visto como los disidentes de la esfera de Binah fueron precipitados al "abismo" para evitar que perturbaran los designios divinos. Este grupo de disidentes transmitió su herencia, por decirlo de algún modo, a las sucesivas generaciones que alcanzaron la auto-conciencia en los tres primeros días de la Creación, de modo que en los Trabajos de cada Día intervenía una categoría de seres cuya situación era anómala y su actuación contraria a los planes del Creador.
     En la época paradisíaca aparecieron pues los Luciferes, que como sabemos eran un grupo de rezagados de la generación de los Ángeles. Para asegurar su propia evolución, los Luciferes decidieron "ayudar" al ser humano, instruyéndolo en todo lo referente a las funciones creadoras. "Si comes esta fruta, -le dijeron-, serás como Dios".
     Esto significa que cada vez que uno se encuentra en el paraíso, es decir, disfrutando de un descanso, de una situación de relax, de un alto en el camino, aparece un luciferiano para incordiar.
     Pero conviene recordar que actúan movidos por nuestra propia voluntad. Se produce la misma situación cuando nos echamos a dormir la siesta y le pedimos a la pareja que nos despierte al cabo de media hora. Cuando ejecute nuestro mandato, estaremos en el paraíso y su intervención puede molestarnos, pero ha sido generada por nuestra propia necesidad de levantarnos y continuar la evolución.
     Se ha especulado mucho sobre el sentido de la "fruta prohibida". Pero todo ello encierra un misterio muy sencillo de entender. La esfera de Hesed, tal como hemos comentado, es el resultado de la acción de los tres centros superiores, Kether-Hochmah-Binah. Se ha visto como este último tuvo que renunciar a parte de la luz que le correspondía para poder engendrar una vida inferior a sí mismo (al igual que la madre cede los elementos de su cuerpo al feto que lleva en su interior.) Ese aspecto de renuncia, de restricción, Binah lo proyecta a todo lo que sale de su esfera, de modo que en ese Paraíso era natural que existiera una restricción, inherente a la participación de Binah. Así pues, Dios tenía necesariamente que prohibir algo a la primitiva humanidad. Sucede lo mismo en el momento que prohibimos a nuestros hijos que falten al colegio, por ejemplo, cuando a nosotros nos pillaron en más de
una campana.

Gueburah.
     La desobediencia a las reglas que imperaban en Hesed-Paraíso propició que aquel mundo de libertad y felicidad se esfumara en beneficio de la polaridad contraria y que el ser humano entrara en el dominio del Rigor. Un nuevo Centro de energía entró en funciones, para ser sede de ese Rigor. Recibe el nombre de Gueburah, cuyo atributo es la Justicia.
     Se puede decir pues que el ser humano se vio obligado a salir del Paraíso por haber querido apurar todas las posibilidades que le ofrecía ese mundo. De ahí se desprende una regla importante en la conducta diaria: para conservar la felicidad y el bienestar, es preciso que evitemos apurar las cosas. En las antiguas reglas de urbanidad, se enseñaba a los niños que era de buena educación dejar un poco de comida en el plato. Ese "poco" es la parte de Binah y al hacerlo así se respeta su Ley, la de la renuncia. Apurar hasta su extremo límite, propicia la entrada en funciones del Rigor y la felicidad desaparece. Si apuramos hasta el último minuto para salir hacia una cita es posible que lleguemos tarde, con el consiguiente problema que ello pueda generarnos. Si apuramos la gasolina del coche, el carburador puede llenarse de los restos del fondo del depósito. Si apuramos la batería del móvil, podemos quedarnos a media llamada.
     La salida del Paraíso supuso que la conciencia del ser humano se oscureciera y se desconectara de los creadores. Dejó de oír la voz divina de forma directa y, perdida esta guía luminosa, cayó bajo el imperio del deseo. Eso significó un importante cambio de planes y una nueva vía a transitar.
     Los deseos le hicieron descubrir su capacidad generadora y el placer inherente al acto sexual. Con anterioridad, en el periodo paradisíaco, los creadores unían las parejas en ciertas épocas del año, a fin de que el acto de generación se realizara al unísono con las fuerzas cósmicas y los hijos venían al mundo sin dolor. Al perder el contacto con la divinidad, el ser humano generó según sus deseos y al violar las normas cósmicas, apareció el dolor. (Ojo al dato: lo hemos generado nosotros).

Caín.
     El primer hijo de Eva fue Caín, hijo de Samael, la Serpiente. Ello significa que Caín era de una estirpe superior a la humana. La Imaginación, atributo de la mujer, había entrado en relaciones íntimas con los rezagados de una generación superior, que eran los Luciferes, expertos en descifrar la Ley, pero trabajando bajo el dominio de Binah, el rigor.
     A partir de entonces el ser humano, llevado por el luciferiano Caín, comprendería la ley que rige el universo con la sola ayuda de sus deseos. Sería el principio de todos los
dramas y sufrimientos, el precio a pagar por su capacidad creadora.
     El Génesis nos habla de la seducción de la mujer por parte de la Serpiente. La palabra que es traducida vulgarmente por serpiente es Nahash, formada por las letras Noun- He-Shin, y nos describe una espiritualidad corrompida, generada en los bajos niveles del mundo material (Noun.) Fabre d'Olivet, un traductor iniciado del Génesis, decía sobre esta palabra: "Nahash quiere decir el ardor cupido, envidioso, interesado, egoísta, que serpentea en el corazón de los seres humanos y lo envuelve en sus repliegues."
     La mujer primordial fue seducida por ese ardor interno que pusieron en el corazón de los seres humanos los luciferes. Lo que interesa ahora recalcar es que Caín es el hijo de la mujer y de una semi-divinidad corrompida, postergada. Ello dio lugar a una alteración en el proceso de creación divina.
     El despliegue del potencial divino exigía que la especie humana, después de ocupar los centros correspondientes a Kether, Hochmah y Binah, ocupara Hesed. Pero Caín en lugar de ser el representante humano de Hesed, es el de Gueburah. Nahash perturbó el orden divino haciendo que naciera primero el hijo destinado a nacer después. Así la humanidad fue arrojada del paraíso sin apenas haber vivido en él. (Se me ocurre que esto es una historia bien diferente de la que nos han contado cuando chicos, a los que nos han educado en la religión cristiana, o católica-apostólica-romana).

Abel.
     Caín es el hermano mayor de la pareja inicial, pero ese puesto hubiese correspondido a Abel, ya que Abel es la entidad espiritual-humana que corresponde a Hesed. Queda así explicado el misterio de los hermanos mayores que deben ceder sus derechos a los menores, que son quienes heredan el reino del Padre. Con Caín el orden divino se alteró, pero ello sólo constituye una peripecia. Hesed es el heredero del reino del Padre, de modo que por muy mayor que sea la estirpe de Caín por su aparición en el mundo, los derechos de primogenitura corresponden a la estirpe de Abel-Hesed.
     Caín y Abel suponen dos voluntades enfrentadas, una dirigida a la conquista del mundo material y el conocimiento de todas sus leyes; la otra orientada hacia la conquista de los mundos espirituales. La voluntad que hizo concebir Caín fue más fuerte que la otra y esa voluntad resultó excluyente, es decir, "mató" a la otra.
     Como en la mayoría de los sucesos relatados en la Biblia, es preciso entenderlo como un proceso interior que tiene lugar cada vez que se concibe una tendencia. Si el objetivo al generarla está orientado hacia lo material, es decir, si sólo se desean resultados materiales, si en ellos se encuentra la pasión egoísta de Nahash, el hijo que nacerá será Caín. Si, por el contrario, se realiza con un objetivo superior, como podría ser el de adquirir conocimientos, entonces nacerá Abel. Un Abel que dejará de estar amenazado de muerte, puesto que con el correr del tiempo la voluntad de Caín se ha temperado y la misma Biblia nos relata más adelante como Esaú, el hermano mayor, perdonó a Jacob, el hermano menor.
     Pero en ese estadio primordial a que se refiere el relato bíblico, la voluntad de Adam y Eva, presionados por Nahash, se orientó hacia la conquista del mundo material y ello los condujo al Este del Edén, fuera de ese exuberante paraíso en el que hubiesen podido vivir, cuyas llaves están en Abel.

Preguntas:
1.- ¿Cuáles son los atributos de Kether, Hochmah y Binah?
2.- ¿Qué es el abismo?
3.- ¿Por qué resulta importante el sacrificio?
4.- ¿Qué significa Adam?
5.- ¿Qué supuso para el ser humano la salida del paraíso?

     Aquí damos por terminado el curso de Los Misterios de la Obra Divina y con él el recorrido que nos lleva desde lo que llamamos vida a lo que denominamos muerte, hasta volver a la vida.
     Por el camino hemos descubierto el engranaje que mueve nuestra realidad, las leyes que rigen el universo.
     Ahora, conociéndolas, se trata que empieces a aplicarlas. Al hacerlo, estarás sintonizándote con el universo y con ello conseguirás que las cosas en tu vida empiecen a funcionar y tendrás la sensación de ser tú quien maneja el mando a distancia de tu vida.


(O sea que toda esta palabrería que os puede resultar como muy así, son Claves, para entender nuestra Vida (lo que yo llamo Vida con Mayúsculas). Es cuestión de que nos pongamos a ello: a conocernos un poco más.

Los próximos temas van a ser de una temática que seguro que va a interesaros a muchos más: va a tratar sobre Astrología Cabalística, un tema apasionante.)

El enlace al canal de youtube, para que lo escuches a tu ritmo y te empapes de esta Sabiduría Ancestral: 

https://www.youtube.com/watch?v=jXSEr5aVJtU






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